Monedas partidas en la Antigüedad
Por Raúl González

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Durante el siglo I d.C. -fundamentalmente en ambientes castrenses-, se solían contramarcar las monedas intentando reducir su ámbito de circulación y haciendo frente a la escasez de moneda de bronce; pero también, a veces, partían cuidadosamente las monedas para conseguir divisores. Ambas actuaciones debieron ir unidas ya que están presentes en el mismo tipo de monedas, sin embargo solían hacerse por separado, ya que prácticamente no se encuentran monedas partidas y a la vez con resellos.


Los ejemplos más abundantes de monedas partidas se encuentran en los bronces de los siglos I a.C. y I d.C., y dentro de ellos suelen ser ases partidos para circular como semis, pero a continuación pueden verse algunos tipos muy diversos de monedas partidas en la antigüedad y posiblemente por otras razones a las indicadas, tal vez por motivos rituales o religiosos.

Las monedas partidas para circular como divisores resultan bastante apreciadas por el coleccionista, dada la curiosidad que representan; sin embargo, no deben de ser confundidas con las monedas simplemente rotas, debemos buscar las marcas de cincel -que era la herramienta normalmente empleada-, pues es frecuente ver a vendedores con monedas partidas (por los arados u otras causas) ofreciéndolas engañosamente como divisores.

Sestercio de Otacilia Severa partido intencionadamente para convertirlo en un dupondio.

En primer lugar, hay que descartar las que han sido partidas accidentalmente en un período reciente y por motivos agrícolas del laboreo de la tierra generalmente. En teoría es fácil, porque el corte que presentan no es recto en ningún tramo, de tener alguno se presupone intencionalidad, aunque la técnica empleada no fuera muy precisa. Además el corte también presenta tierra adherida y en ningún momento se debe ver el bronce porque esto es señal evidente de su proximidad en el tiempo. En la fotografía se ilustran algunas claras a modo de ejemplo, las bajo imperiales son más frecuentes debido a su grosor mínimo que les da mayor fragilidad, pero no se han tenido en cuenta para el estudio.


A veces incluso en algunas monedas de bronce se nota alguna marca lateral que parece indicar que la pieza ha sido sujetada para efectuar el corte más fácilmente como se aprecia en el as de Sekobirikes de la fotografía. En los denarios, es frecuente observar un corte limpio por las propiedades del metal, pero en bronce no suele serlo tanto y es preciso separar las partidas a propósito de las accidentales. En la fotografia de los denarios partidos se observa como el corte de los denarios republicanos es más limpio que el del denario de Bolskan y también se observa en el denario de Servilia otro amago de corte en el anverso.

El peso medio obtenido es de dos gramos, la mitad de lo que tuvieron que pesar la media de los primeros denarios ibéricos que circularon. Obviamente el peso de las monedas partidas de plata es más exacto porque partían de monedas cuyo peso también era generalmente más uniforme, para la obtención de divisores de monedas de bronce, los pesos lógicamente son más dispares porque primero el valor era menor y segundo el calculo de la fracción obtenida se hacia por comparación y forzosamente resultaba aproximativo al deseado.

El motivo de partir las monedas es evidente, la necesidad de moneda fraccionaria por existir poca en circulación. Lo más normal es encontrarlas partidas por la mitad, denarios partidos para circular como quinarios, ases ibéricos pesados para circular como ases en épocas posteriores posiblemente y ases ligeros para circular como semises.


Denarios fraccionados por la  falta de divisores circulantes.

Pero también se da el caso de divisores más pequeños como cuadrantes o tercios, pero casi siempre procedentes de ases ligeros ibéricos. Los que aparecen en la fotografías proceden de monedas cuyo peso antes de ser partidas oscilaba entre los 8-9 grs. para Titiakos y 10-11 grs. para Bursau y Sekobirikes.

Aunque también existen cuartos de monedas de ases antiguos ibéricos y romanos, o sestercios que pudieron circular incluso como ases en una época posterior por su circulación coetánea incluso con monedas bajo imperiales. Por ejemplo el trozo de as de Kastulo que debio de ser partido para obtener un tercio de su peso, ya que procede de una moneda cuyo peso medio está en 17-18 grs. observandose además que no se ha obtenido un cuarto exacto, sino una porción algo mayor.

También se encuentran monedas hispano-romanas partidas por la mitad, que debieron de circular como semises, ya que las monedas ibéricas circulantes en esa época debieron ser bastante residuales, como lo indica el grado de desgaste que presentan. Dos de las monedas mostradas en la fotografía difieren en el peso 0,1 grs y el motivo no es otro que proceder de monedas acuñadas muy próximas en el espacio y en el tiempo. La de Augusto aunque es más moderna se acuño con metrología más alta muy parecida a la de los ases ibéricos semi-unciales.

Normalmente se encuentran mitades procedentes del corte de un as para obtener dos semises, en la fotografía las mitades oscilan entre 5,3 grs - 7,9 grs, y el cuarto que pesa 6,2 grs por proceder de un as antiguo más pesado. Generalmente proceden de ases de peso medio-alto, como el Clounioq (13-14 grs.) y los de Kelse y Oilaunikos que tienen un abanico grande de pesos, según las emisiones, pero que su peso medio está entre 15-16 grs

Pero para formar cuadrantes se cortaba un trozo de una sola vez, que es la forma más fácil de hacerlo, dejando un trozo que podía valer como un cuadrante y del otro trozo mayor se obtenían tres cuadrantes. También se observan cuartos de monedas que procederían de cortar un as pesado o sestercio con dos cortes, obteniendo un abanico de posibilidades dos ases ligeros en época posterior, o en la misma época de circulación de la moneda cuatro cuadrantes o dos cuadrantes y un semis. Los trozos de la fotografía oscilan entre los 2,5 - 3,2 grs y la moneda al que le falta un trozo similar a los cortados pesa 7,9 grs.



El hecho de encontrar denarios forrados partidos por la mitad, puede ser por dos motivos diferentes. Pudo ocurrir por partirse para obtener quinarios que eran valores muy escasos en la época y al hacerlo descubrir su condición de forrado, o bien para eliminar la moneda de la circulación.



Por último detallo los pesos de las monedas fotografiadas:

Medios denarios

Bolskan: 1,9 grs.

Servilia: 2,0 grs.

Marcia: 2,1 grs.

Romanas

As republican: 6,7 grs.

Sestercio Filipo: 5,1 grs.

No identificada: 4,3 grs.

Hispano romanas

Augusta Bilbilis: 7,4 grs.

Irippo: 4,2 grs.

Osset: 4,3 grs.

Medias ibéricas

Clounioq: 7,0 grs.

Kelse: 7,9 grs.

Oilaunikos: 6,0 grs.

Sekobirikes: 5,3 grs.

Kastulo: 6,2 grs.

Iltirta: 7,9 grs.

Trozos de ibéricas

Bursau: 2,5 grs.

Kelse: 3,2 grs.

Titiakos: 2,8 grs.

Titiakos: 2,6 grs.

Titiakos?: 2,9 grs.


Mi más humilde y sincero agradecimiento a David Martínez Chico por la colaboración necesaria para el montaje final del texto y fotos. Sin su ayuda esto no hubiera sido posible. Raúl González  (Rgonzalez en el foro).