La Moneda Ibérica
Origen y evolución
... por David Martínez Chico


Uno de los fenómenos más importantes de la economía ibérica, es la aparición de la moneda a mediados del siglo III a.C. La influencia griega y, en menor medida, la púnica, fue decisiva. Los diversos tratos comerciales con todo el Mediterráneo occidental (Massalia, Niza, Tartessos, Ampurias, Alalia, Córcega y Velia) fue, en efecto, el acicate hacia un primer contacto que tuvieron los antiguos habitantes de la Península Ibérica con la moneda. Tanto es así, que la moneda más antigua hallada es un Hecte acuñado en Focea (Turquía), del siglo VII a.C.

Hecte de Focea

Los foceos fueron de los primeros -junto con los Lidios- del mundo en acuñar y utilizar monedas como dinero. Sus monedas estaban hechas en electro, una aleación de plata y oro. El anverso presenta una foca (símbolo de la ciudad), y está datada entre el 600-550 a.C. aproximadamente. Por otro lado, y poco después, las colonias griegas de Emporion (Ampurias) y Rodas (Rosas, Gerona) emitirán ya moneda desde el siglo V a.C., que circulaba también entre los íberos a juzgar por los hallazgos monetales.

Dracma de Emporion Dracma de Rodas

En la segunda mitad del siglo IV a.C. la colonia Rodas (Rosas) emite unos magníficos dracmas y que pasan por ser los más bellos acuñados por los griegos en la Península Ibérica. Además de Emporion y Rodas, circulaban monedas de otras ciudades griegas, como Jonia, Sicilia e Italia, que pudieron haber llegado, no solo por los intercambios comerciales, sino como pago de mercenarios ibéricos que se alistaban en los ejércitos cartagineses y griegos. A este respecto, debemos recordar la Batalla de Alalia.

1/24 Estátera. Jonia. 625-600 a.C.

Otro foco monetal antiguo es Gadir (Cádiz), que empieza con algunos pequeños ejemplares anepígrafos de bronce con muy poco peso  y algo más tarde acuña plata, ya en época bárquida, siguiendo el mismo patrón  que Emporion y Rodas, el dracma.

Hemidracma de Gadir

Todos estos fenómenos contribuirían a familiar a los iberos con el uso de la moneda. Va a ser, precisamente, en los territorios en contacto más estrecho con las colonias griegas donde aparezcan las primeras acuñaciones ibéricas propiamente dichas, como en Arse, Saitabi, Kese y Kastilo. Las primeras acuñaciones de Arse y Saitabi, se hicieron en plata mientras que las de Kese y Kastilo en bronce. En una sinergia y en diversas influencias griegas y púnicas, la plata por los griegos y el bronce por los púnicos. 

Dracma de Arse
Esta dracma de Arse lleva en el anverso la cara de una diosa (muy probablemente Diana) y en el reverso la imagen de Aqueloo toro con cabeza humana (androcéfalo) en referencia a los mitos fundacionales de la ciudad de Arse.

A lo largo del tiempo, la leyenda de Arse evolucionó a diversas formas (arsesken, arsakiskuekiar, arseetar y, con la última, arskitar). Finalmente esta ceca lanzaría una nueva serie de dracmas cuyos motivos representan en el anverso la cabeza de Heracles con un tridente y una estrella, símbolos de divinidades astrales y marinas, y en el reverso, bajo la leyenda arskitar, el toro androcéfalo con una luna creciente.

Junto con Arse, apareció Cartago Nova, que empieza acuñar en el 237 a.C. y sus primeros tipos son el triple shekel, doble shekel y el shekel, llevando en sus anversos a sus caudillos deificados bajo la imágen de Hércules-Melkart.

Triple shekel
Doble shekel
Shekel
Las minas de plata eran un gran monopolio de los Bárquidas, por lo que favoreció la acuñación de excelentes monedas y de gran calidad. Sabiendo plasmar una ideología determinada y, dada su concepción helenística, los Bárquidas necesitarán tener una moneda de fuerte prestigio que haga frente a su enemiga y antaganónica Roma, como vemos en las imágenes.

Las emisiones de Saitabi fueron iniciadas más tarde que las de Arse, pero tenían el mismo patrón, el dracma.

Dracma de Saitabi


Presenta en el anverso la cabeza de Heracles y en el reverso un águila con leyenda saitabietar.

Las emisiones de Kese, probablemente y partiendo de una visión metrológica púnica, emplearían el alfabeto levantino ibérico para la inscripción de Kese. 

Se cree que la fecha de incio de las acuñciones de Kese es entre finales del siglo III a.C. o principios del siglo II a.C. Igualmente, esta ceca es considerada el origen de la Serie del Jinete y que después la seguirían acuñando los demás pueblos vecinos peninsulares.


SIGNIFICADO ICONOGRÁFICO

Un debate abierto, es el que respecta al significado iconográfico de la citada Serie del Jinete. Ya que el significado del retrato masculino de las emisiones ibéricas es un tema bastante controvertido, para el que se han propuesto diversas hipótesis.
En lineas generales, existe la opinión de que el retrato ha de representar a un héroe o a una divinidad, ya que el anverso es el lugar donde se representan figuras mitológicas, bien sean divinidades, héroes u otro tipo de personajes relacionados con ese mundo, elegidas por tener un significado local.
Es muy probable que nuestro retrato sea el intento de representar a un guerrero divinizado o una divinidad indígena de la guerra. Por su parte, el jinete, según algunos investigadores, pudo haber estado inspirado en los bronces siracusanos de Hieron II. Otros opinan, por el contrario, que proceden de los denarios romanos; en consecuencia, el jinete representaría a un Dioscuro. Junto a estas hipótesis, está la que sostiene que representa la idealización de un guerrero ibérico o un personaje mítico que refleja la ideología de las élites, de tradición ecuestre, y la importancia mítica del caballo.

Finalmente, las emisiones de Kastilo, doblemente acuñadas que las anteriores  (de ahí su elevado número de hallazgos), se producirían entre los años 220 y 209 a.C.

Llevan en el anverso una cabeza masculina tocada con una cinta o diadema y en reverso una esfinge rampante con una estrella delante, abajo la leyenda ibérica Kastilo entre las patas. La moneda en sí, denota una clara influencia oriental que había en el Sur de España, motivada por el comercio marítimo mediterráneo desde épocas remotas.

Un hecho bastante relevante, son las acuñaciones de imitación en el área del nordeste peninsular. Son los famosos dracmas de imitación emporitana que se caracterizan, en algunos casos, por incluir leyendas falsas, tanto griegas como ibéricas en imitación de EMPORITON.

Dracma de imitación con leyenda griega Dracma de imitación con leyenda ibérica
   

La causa de estas acuñaciones de imitación, es que eran, simplemente, para el propio comercio. La causa era la de intentar imitar la moneda emporitana junto con la de Rodas, esto es, las cecas que tenían mayor prestigio. Lo mismo pasaría con la moneda ateniense.

Como conclusión, plantearemos que las tres primeras cecas (Arse, Saitabi y Kese) tenían influencia directamente griega, la cuarta (Kastilo), por el contrario, era una importante comarca minera que, por aquel entonces, estaba en manos de cartagineses. Estas primeras acuñaciones son anteriores al inicio de la Segunda Guerra Púnica (218 a.C.) y, por lo tanto, tuvieron que ver con las obligaciones militares asumidas por estas ciudades respecto a sus aliados, tanto griegos como cartagineses.

Progresivamente se observarán cambios según el área de influencia. En el Levante, Cataluña y Valle del Ebro, se acuña plata mientras que en Andalucía en bronce, debido a que la Hispania Ulterior tenía las minas de plata en manos de Roma, concretamente arrendadas a publicani -particulares- (equites). Por lo que la única plata que va a estar circulando por esta zona va a ser la romana, junto con el bronce romano más la moneda local autóctona realizada con gran libertad, como muestran las leyendas de las monedas en escritura ibérica y libio-fenicia.

La Citerior, por el contrario, tiende a una uniformidad que se extienda por Cataluña interior y el valle del Ebro, surgiendo así los famosos denarios ibéricos de plata, que señalan una economía sana. Su acuñación de plata fue abundantísima en Bolskan, Barskunes, Segobrices y Turiasu. La moneda, y sin ninguna duda, favoreció enormemente  la compra y venta de productos.


Denario de Bolskan del tipo Palenzuela, acuñado durante las Guerras Sertorianas sobre el 80-72 a.C.

Caracterizados por tener en su anverso a una cabeza masculina y en su reverso un 
jinete ibérico, que en algunos casos lleva lanza, palma o garfio.

Cuando Roma comience las conquistas de la Meseta Central, la amonedación se va a extender a los celtíberos y otros pueblos limítrofes como los carpetanos. La mayor parte de la amonedación celtíbera es posterior a la caída de Numancia en el 133 a.C. por lo que su causa es debido a la necesidad de pagar los tributos a Roma. Cuando las poblaciones locales se vieron obligados por los tributos que les obligaban a pagar los romanos, tomaron la misma tipología que la de sus vecinos de la Península. Los restantes pueblos, como los Vacceos, Vettones, Lusitanos, Galaicos, Astures y Cántabros, no tuvieron nunca acuñación autóctona, por lo que se daba sólo el intercambio de productos o la utilización de pequeñas láminas de plata que se fraccionaban. Finalmente, cuando empezaron a utilizar la moneda, fue ya con la de sus invasores: los Romanos.





BIBLIOGRAFÍA

- BLÁZQUEZ, J. M.; TOVAR LLORENTE, A. (1997): Historia de la Hispania Romana, Madrid.
- COLLANTES, E. (1997): Historia de las cecas de Hispania Antigua, Madrid.
- GIL FARRÉS, O. (1966): La moneda hispánica en la Edad Antigua, Madrid.
- RIPOLLÉS, P. P. (2007): Las acuñaciones de la ciudad ibérica de Saitabi, Valencia.
- SALINAS DE FRÍAS, M. (2006): Los pueblos prerromanos de la Península Ibérica, Madrid.
- SANTOS YANGUAS, J. (1989): Los pueblos de la españa antigua, Madrid.
- VV. AA. (1997): Historia monetaria de Hispania Antigua, Madrid.

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