La Moneda Ibérica
Origen y evolución



Uno de los fenómenos más importantes de la economía ibérica es la aparición de la moneda a partir de mediados del siglo III a.C. La influencia griega y en menor medida la púnica, fue decisiva.
Aunque la moneda más antigua encontrada en la península ibérica es un Hecte acuñado en Focea (Turquía) ya que éstos mantuvieron tratos comerciales con todo el Mediterráneo occidental (Massalia, Niza, Tartessos, Ampurias, Alalia, Córcega y Velia).

Hecte de Focea

Los foceos fueron de los primeros (junto con los Lidios) del mundo en acuñar y utilizar monedas como dinero. Sus monedas estaban hechas en electro (aleación de plata y oro). El anverso presenta una foca (que fue símbolo de la ciudad), y está datada en el 600-550 a.C. aproximadamente.

Las colonias griegas de Emporion (Ampurias) y Rhode (Rosas, Gerona) emitían ya moneda desde el siglo V a.C., que circulaba también entre los íberos a juzgar por los hallazgos monetales.

Dracma de Emporion Dracma de Rhode

En la segunda mitad del siglo IV a.C. la colonia Rhode (Rosas) emitirá unas magníficas dracmas que pasan por ser las más bellas acuñadas por los griegos en la península.

Además de Emporion y Rhode circulaban monedas de otras ciudades griegas (Jonia, Sicilia e Italia) que pueden haber llegado como consecuencia de intercambios comerciales pero también como pago de mercenarios ibéricos que se alistaban en los ejércitos cartagineses y griegos.

1/24 Estátera. Jonia. 625-600 a.C.

Otro foco monetal antiguo es Gades (Cádiz), que empieza con algunos pequeños ejemplares anepígrafos de bronce con muy poco peso  y algo más tarde acuña plata, ya en época bárquida, siguiendo el mismo patrón  que Emporion y Rhode (la dracma).

Dracma de Gades

Todos estos fenómenos contribuirían a familiar a los iberos con el uso de moneda. Va a ser precisamente en los territorios en contacto más estrecho con las colonias griegas donde aparezcan las primeras acuñaciones ibéricas (Arse, Saitabi, Kese y Kastilo).

Las primeras acuñaciones de Arse y Saitabi se hicieron en plata mientras que las de Kese y Kastilo en bronce, como diversas influencias griegas y púnicas, la plata por los griegos y el bronce por los púnicos. 

Dracma de Arse
Esta dracma de Arse lleva en el anverso la cara de una diosa (muy probablemente Diana) y en el reverso la imagen de Aqueloo toro con cabeza humana (androcéfalo) en referencia a los mitos fundacionales de la ciudad de Arse.

A lo largo del tiempo la leyenda evolucionó a diversas formas (arsesken, arsakiskuekiar, arseetar y con la última arskitar).

Y finalmente esta ceca lanzó una nueva serie de dracmas cuyos motivos representan en el anverso la cabeza de Heracles con un tridente y una estrella, símbolos de divinidades astrales y marinas y en el reverso bajo la leyenda arskitar el toro androcéfalo con una luna creciente.

Junto con Arse, apareció Cartago Nova, que empieza acuñar en el 237 a.C. y sus primeros tipos son el triple shekel, doble shekel y el shekel, llevando en sus anversos a sus caudillos deificados bajo la imágen de Hércules-Melkart.

Triple shekel
Doble shekel
Shekel
Las minas de plata era un gran monopolio de los Bárquidas por lo que favoreció la acuñación. Dada su concepción helenística, los Bárquidas necesitaban tener una moneda de gran prestigio, como vemos en las imágenes.

Las emisiones de Saitabi fueron iniciadas más tarde que las de Arse, pero tenían el mismo patrón, la dracma.

Dracma de Saitabi


Presenta en el anverso la cabeza de Heracles y en el reverso un águila con leyenda saitabietar.

Las emisiones de Kese, "probablemente" partiendo de una visión metrológica púnica, emplearían el alfabeto levantino ibérico para la inscripción de Kese. 

Se cree (no está del todo seguro) que la fecha de incio de las acuñaicones de Kese es entre finales del siglo III a.C. o principios del siglo II a.C. 
Igualmente, esta ceca es considerada el origen de la serie del jinete, y que después, la siguieron acuñando los demás pueblos vecinos peninsulares.


SIGNIFICADO ICONOGRÁFICO

El significado del retrato masculino de las emisiones ibéricas es un tema bastante controvertido, para el que se han propuesto diversas hipótesis.
En lineas generales, existe la opinión de que el retrato ha de representar a un héroe o a una divinidad, ya que en el anverso es el lugar donde se representan figuras mitológicas, bien sean divinidades, héroes u otro tipo de personajes relacionados con ese mundo, elegidas por tener un significado local.
Posiblemente nuestro retrato sea el intento de representar a un guerrero divinizado o una divinidad indígena de la guerra, por su parte el jinete según algunos investigadores, pudo haber estado inspirado en los bronces siracusanos de Hieron, otros opinan que procede de los denarios romanos, en consecuencia, el jinete representa a un Dioscuro, junto a estas hipótesis, está la que opina que representa la idealización de un guerrero ibérico o un personaje mítico que refleja la ideología de las élites de tradición ecuestre y la importancia mítica del caballo.

Finalmente las emisiones de Kastilo, doblemente acuñadas que las anteriores  (de ahí su elevado número de hallazgos) entre el 220-209 a.C.

Llevan en el anverso una cabeza masculina tocada con una cinta o diadema y en reverso una esfinge rampante con una estrella delante, abajo la leyenda ibérica Kastilo entre las patas. La moneda en sí, denota una clara influencia oriental que había en el Sur de España, motivada por el comercio marítimo por el mediterráneo desde épocas pasadas.


Otro foco importante de acuñaciones en el área del nordeste peninsular son las dracmas de imitación emporitana que se caracterizan en algunos casos por incluir en su leyenda EMPORITON leyendas falsas griegas como ibéricas.

Dracma de imitación con leyenda griega Dracma de imitación con leyenda ibérica
   

Que las acuñaban, -sin duda-, para su propio comercio, e intentaban imitar las leyendas pues la moneda emporitana junto con la de Rhode era la que tenía mayor prestigio.

Las tres primeras cecas (Arse, Saitabi y Kese) tenían influencia directamente griega, la cuarta (Kastilo) por el contrario, era una importante comarca minera en que por entonces estaba en manos de cartagineses.

Estas primeras acuñaciones son anteriores al inicio de la Segunda Guerra Púnica (218 a.C.) y por tanto tendrían que ver con las obligaciones militares asumidas por estas ciudades respecto a sus aliados griegos y cartagineses.

Progresivamente se observan cambios según el área de influencia. En el Levante, Cataluña y Valle del Ebro se acuña plata mientras que en Andalucía es bronce debido a que la Hispania Ulterior las minas de plata estaban en manos de Roma, concretamente alquiladas a particulares (equites). Por lo que la única plata que va a estar circulando por esta zona va a ser la romana, junto con el bronce romano más la moneda local autóctona realizada con gran libertad como muestran las leyendas de las monedas en escritura ibérica o libio-fenicia.

La Citerior por el contrario tiende a una uniformidad que se extienda por Cataluña interior y el valle del Ebro surgiendo así los famosos -denarios ibéricos- de plata, que señalan una economía sana, ya que la acuñación de plata fue abundantísima en Bolscan, Barscunes, Segobrices y Turiasu. La moneda favoreció enormemente  la compra y venta de productos.


Denario de tipo Palenzuela, acuñado durante las Guerras Sertorianas, acuñado por éstos, sobre el 80 al 72 a.C., Bolskan.

Caracterizados por tener en su anverso a una cabeza masculina y en su reverso un jinete ibérico, 
que en algunos casos lleva lleva lanza, palma o garfio.

Cuando Roma comience las conquistas de la Meseta Central la amonedación se va a extender a los celtíberos y otros pueblos limítrofes como los carpetanos.

La mayor parte de la amonedación celtíbera es posterior a la caída de Numancia en el 133 a.C. por lo que su causa es debido a la necesidad de pagar los tributos a Roma.
Cuando éstos se vieron obligados por los tributos que les obligaba a pagar los romanos, tomaron la misma tipología que la de sus vecinos de la península.

Los restantes pueblos como los Vacceos, Vettones, Lusitanos, Galaicos, Astures y Cántabros no tuvieron nunca acuñación autóctona, por lo que se daba sólo el intercambio de productos o la utilización de pequeñas láminas de plata. Finalmente cuando utilizaron la moneda, fue ya con la de sus invasores.





BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA

- Los pueblos prerromanos de la península ibérica. (Por Manuel Salinas de Frías).
- Historia de España antigua, PROTOHISTORIA e HISPANIA ROMANA [Tomo 1-2]. (Por José María Blázquez).
- Estudio monográfico de las acuñaciones de Saitabi. (Por Pere Pau Ripolles).
- Protohistoria. Pueblos y culturas en el Mediterráneo entre los siglos XIV y II a.C. (Por Francisco Gracia Alonso y Gloria Munilla).

AGRADECIMIENTOS

- Al compañero Emporiton (Martin Fombuena) por haberme cedido las imágenes de los dracmas de Emporion, autor del catálogo de las monedas de Ampurias, Rosas y áreas de influencia, que podéis descargar pinchando en éste enlace.
- Y demás personas que me han prestado ayuda a la búsquda de algunas imágenes de difícil acceso o simplemente me las han cedido.
A todos ellos MUCHAS GRACIAS

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Imperio-Numismático © David Martínez Chico