-- Bueno, parece que gusta, voy a contar otra de correcamino:
...Cuando yo sólo podía salir al campo los fines de semana, tenía dos colegas que lo podían hacer todos los días, y estaba harto de que cada vez que les decía algún lugar donde salía alguna cosa interesante, al llegar el fin de semana siguiente, comprobara que alguien había estado allí. Por eso, en cierta ocasión, me fuí a un lugar determinado, hice un buen hoyo y dentro de una cajita metálica metí un papel de plata, de esos de los paquetes de tabaco.
- - Para asegurarme de que lo iban a detectar, tanto en el hoyo, conforme lo iba tapando, como por encima, esparcí las pequeñas bolitas de plomo que contienen los cartuchos de caza... pero que pasan desapercibidas; metí también buenas piedras, lo apreté todo y lo disimulé.
- Después hablé con los colegas y les dije que había encontrado un cerro lleno de monedas y les dí las explicaciones pertinentes.
- En el papel ponía:
""PARDILLOS, QUE NO ES EN ESTE CERRO, ES EN EL DE AL LADO""