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LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera] Sin-nombre
 

 LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera]

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MensajeTema: LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera]   LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera] Icon_minitimeVie 15 Jul 2022, 4:31 pm

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LAS CUATRO MARCAS

Víctor Mainland era un muchacho apasionado en lo suyo, de residencia cercana a la hermosa villa de Winston, distrito de Suffolk, que pasaba la mayor parte de sus mañanas y tardes entre su huerto y sus dagas, pues era un agricultor incansable que poseía una gran colección personal de herramientas de filos cortantes.

Acostumbraba a llevar siempre su daga preferida, colgada del cinto en su viejo y rasgado pantalón de trabajo, cuando se ocupaba de las faenas entre las hierbas malas y la recogida de sus frutos buenos. Era lógico y normal que aquella herramienta sobresaliese de entre sus vestiduras, porque su brillo y sus reflejos en días de sol podían recorrer enormes distancias.

Aquella tarde de tanto sol y calor, entrado el año 1953, agachado entre plantas, y con la nariz más cerca del suelo que de sus mejillas, se afanaba por quitar esas hierbas que deslucían la hermosura ordenada de sus tierras de cultivo. Lo hacía con unos feos guantes que, escupiendo tierra y polvo, parecían dos manos dislocadas pero que en golpes certeros, despellejaban el poco verde de la seca tierra bien marcada, y a diestros puñados. A su lado izquierdo en la cintura, colgaba tan dislocada, impoluta, tan fuera de su atención y tan certera en no moverse mal para no clavarse sin intención, su daga preferida, que sin funda, sólo se agarraba a su propietario por un fino cordel, que hacía las veces de cinturón, rodeando el mango. Esa daga,  bailando el vaivén rítmico de su cintura, iluminaba ahora la tierra seca, un árbol cercano, ahora la piedra del huerto en la que Víctor reposaba la bolsa de cuero con su abandonada merienda. Era como si el propio brillo de la daga cortase el polvo en el aire, e hiciese imposible que enturbiase su limpieza, en ese vaivén que el muchacho generaba maltratando la tierra.

En esa postura se encontraba, cuando un caballero uniformado de pluma en gorro, montado en su matalón de gran alzada, negro como el carbón y larga cola, pasaba al trote a sus espaldas por la campiña. Tan cerca pasaba que los caprichosos reflejos de su preferida pasaron a ponerle fugaces pecas plateadas al pelaje del animal y deslumbrar al jinete. Y con esas señales, llegó la conversación:

- ¡Ahoi Burmese!, ¡aaaltooo! …- el caballo asintió con relincho y resoplido la brusca orden de parar - …  Buenas tardes por ahí, ¿qué hay de nuevo?
- Hey, pues de nuevo nada, ¡lo de siempre!

Dijo Víctor sin apartar su mirada, sin detener su faena y sin ganas de parar a conversar, ajeno a tomar una breve mirada para descifrar su entorno y descubrir el rostro de la entrevista. Sabía, no obstante, que era él a quien se dirigía el extraño a caballo.

- Preciosa compañía tiene usted consigo …

Pero no hizo falta mucho para quitarle la desgana. “Y ¡quien nombra mi preferida!, ¿o no es a ella?”, pensando, reculando, levantando el cuerpo y la mirada, todo al mismo tiempo, sin otras palabras que lo interrumpiesen, a lenta pero segura ligereza, con los quejidos de cambio de postura incómoda, y retirando los guantes polvorientos.

Una vez en pie, y los guantes arrojados a un lado, sacudió sus prendas de tierra y polvo con un golpe de sombrero, haciéndose un cuadro imaginario de cuanta escena fuese posible frente a sí mismo y a unos cuantos metros más a cada lado del caballo, mientras guiñaba los ojos al sol y sonreía, para asegurarse que sólo era dos. Ya estaba en situación con apenas un par de pasos al frente.

- Lo mismo le digo, hermoso animal, … y ¿qué le trae por aquí?
- Mi destino es otro y no es ésta mi parada en verdad, pero a buen seguro que dónde me dirijo me hará falta una de esas…

Señaló el caballero con la mirada, moviendo su cabeza en dirección a la cintura de Víctor, sin sacar las manos de las riendas. Víctor, ya tenía la mano izquierda agarrando el mango de su daga con fuerza, pero no era un desafío, le servía de apoyo y mejoraba su seguridad al tiempo que descansaba su brazo izquierdo en jarra y torcía su cintura hacia el lado contrario. Bajó la mirada hacia ella, como confirmando que hablaban de lo mismo.

- Allí, en el puerto, debo ajustar una disputa de un encargo…
- No dudo que le pueda venir bien-interrumpió el muchacho - si es que lleva ese rumbo y ese recado (dijo también subiendo la cabeza en
el sentido de la marcha del caballo), pero esto que aquí llevo (inclinando su cabeza a izquierdas y apretando la daga a su cintura) me sirve ahora más a mí que a usted.

Víctor observó que el caballero precisamente desnudo no iba, ni mal de rojos y negros ropajes ni de armas, y sabía sobradamente de lo bronca y cruel que era la siguiente villa a poca distancia de su hogar, más aún en el puerto, parada obligada para el curioso caballero.

- Además, – añadió a la vista de un sable - veo que igual lleva lo suficiente para salir airoso de la siguiente parada.
- No llevo filo de ese tamaño y me haría bien dormir con ella. Lo que aquí ve, bien vale para lances largos y despiertos. Ni brilla tanto ya, con tanto disgusto.

Colocando de nuevo el gorro para tapar el sol de su rostro, dándole un golpe para asentarlo bien en su pelo rizado y aireando su ala, Víctor no quería más conversación ni tratos por venir.

- No está en venta, si me disculpa, volvamos a lo que era nuestro. De usted es el camino, mío lo que aquí queda.

Seguro de su situación y postura, le dio la espalda indicando seguir su camino con su brazo derecho, para volver a por sus guantes. En eso estaba medio reclinado, para alzarlos del suelo, cuando escuchó un golpe seco de dos pies con espuelas en el suelo. Víctor, se clavó, levantó su mirada por encima de su hombro izquierdo para ver al caballero agarrando su sable - como él a su daga – mientras el caballero se mordía las puntas de los dedos de su guante derecho. Medio agachado, se incorporó pero sin torcerse. Aún de espaldas, escuchó.

- No recuerdo haberle dicho una cantidad – insinuó el caballero desafiante.

Y otro sonido interrumpió el silencio de ese día caluroso, el golpe del cachete dado con el pulgar a una gran moneda cuyo sonido de tintineo metálico dibujó una espiral en el aire que enmudeció con su descanso al tocar tierra cerca de los guantes. La moneda con su peso levantó polvo a su alrededor, y al igual que la daga entonces, su brillo propio no permitió que ese polvo se depositase en ella. Su resplandor plateado y único se coló bajo el gorro de Víctor. La escena de aquella brillante moneda era magnífica a sus pies, como un cuadro. El muchacho, rápidamente pudo dibujar en su mente una luna sobre un lienzo rojizo. Aquella moneda, podía ser el perfecto rival de su compañera.

- Doscientas de esas monedas serán tuyas.

Víctor multiplicó de memoria. “¡Tengo tantas dagas o más!”, dudó. “Pero esta es mi preferida, la mejor que tengo”, pensó. “Otra podrá brillar y cortar y clavar como lo hace esta. No. No”. Pero no dijo que no, ni tampoco que sí. Pero su pensativo silencio sirvió para dejar hablar.

- Si en tantas noches como escudos guarda ese metal, no doy con mi vida aquí de regreso, la daga es tuya y esa moneda también. Pero si en ese tiempo me oyes llegar, daré fe y será cierto que las monedas llegarán a ti conmigo, como la daga se vendrá a mis alforjas.

No hubo respuesta, Víctor sólo enmudecía. Ese brillo en la sucia tierra tenía la culpa. El metal crecía en valor con el brillo en esa tierra que era suya, crecía en importancia porque suyas también eran la largas y duras horas de trabajo para ganar otras tantas monedas como aquella o como otras …

Sólo más pensamientos: “Felixstowe, no está lejos, el puerto es un lugar muy bronco para ajustar asuntos delicados. Debe cumplir allí, regresar a tiempo aquí… ”. Inmóvil, mirando el suelo, mirando a la luna a sus pies.

El caballo resopló como preparando sus pulmones para trotar. El misterioso caballero ya estaba a lomos de nuevo, arreando.
Sonó el galope alejándose, como aquel sonido de la moneda en el aire que se fue a perder en el polvo que iba dejando atrás el caballo, como la moneda al caer a tierra. Gritar no valía, como la daga de poco servía si se volvía, o si el caballero volvía. Víctor había otorgado el desafío al enmudecer. Recogió los guantes con rabia, como en un duelo aceptado sin quererlo. Recogió la moneda.

En los días sucesivos, la misma rutina aunque la cabeza más distraída. Siguió arreglando su tierra aguardando. Ahora, a su llegada sin embargo, oteaba el horizonte antes de hundirse a trabajar. En la piedra del huerto, la merienda cedió el trono a la moneda, que reposaba esperando a su lado.

El primer día optó por cortar algunos de los cardos que habían crecido en la cerca del huerto y lo hizo con su daga preferida, y con su brillo se fue ese algo de color del alrededor. Víctor decidió que por cada día que pasase le haría una muesca a la moneda encima de cada escudo, así pues quedó el  primer escudo marcado de la moneda al llegar la noche. No hubo ruido, ni visita el primer día, un día mucho más gris que el anterior, pero la música de la lluvia si se presentó, como las rayas atravesadas del escudo.
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El segundo día, que duró como todos hasta la llegar la noche, tardó en adelantar la cosecha de puerros y pensó que ya no iba a volver a repetir la ceremonia de destriparlos por la mitad bajo el agua con su amiga, y con ese recuerdo apuñaló de rabia otra muesca en el segundo escudo de la moneda. De haber llegado el caballero en ese instante, quien sabe que habría hecho esa rabia de león enjaulado. Es daga frente a su hierro de mayor calibre y distancia. Llovía y se levantaba viento.
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Como no hay uno, sin dos ni tres, se dispuso a plantar el trébol que tanto le gustaba por todo el contorno de su ordenado huerto. Era la mejor época del año para ello, y ese color verde esperanzador al brotar era el que a él le agradaba a su alrededor y no otro, ni siquiera el de las rosas que crecían algo apartadas de su tierra, como castigadas y queriendo acercarse con el viento. Ese tercer día, el viento era demasiado fuerte aunque la tierra mojada no levantaba polvo alguno. Y el tres además era su número favorito. Cuando creyó acabado el día, lo marcó así en encima del tercer escudo, rompiendo con rabia la orla dentada. Aquel león atrapado en su espera, parecía que marcaba con sus garras también las horas como un reloj.
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El cuarto día amaneció, aunque parecía que no. El cielo era del color negro, y el viento huracanado. Víctor estuvo en el huerto sin hacer nada en él, ni pudo disfrutar de los brillos de su daga y de lo bien que cortaba el pan de su merienda. De lo bien que se clavaba esperando un lance en la piel de un árbol cercano, donde estaba a resguardo del muy mal tiempo, de lo fácil que era que brillase su arma una vez acariciado el filo en su sucio pantalón. Tan sólo esperaba. Le preocupaba el día porque era negro. Le agradaba la soledad, y ese día más, aunque fuese más rabioso que él.

Al caer la noche, sacó su daga del cordel, se acercó a las rosas y rasgó el tallo de una de ellas con tanta facilidad como si nunca hubiese estado unido. Sonó un trueno enorme en el cielo justo en ese instante de tormenta. Así de fácil acaba todo. Se acercó a su asiento de piedra, y adornó la bella flor encima con la bella moneda, clavando su daga en la tierra para mantenerla firme al viento, no sin antes hacer su cuarta mella sobre el cuarto escudo.
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Recogió la bolsa de cuero con su merienda sin acabar, y abandonó su huerto, a su suerte.

En 1953, 48 personas murieron en el pueblo de Felixstowe.

Ese quinto día se supo la noticia de la terrible inundación en las cercanías del puerto. Víctor no tuvo prisa en regresar al huerto, la tormenta ya casi no era, pero la lluvia no había cesado del todo. Preparó todo como de costumbre, pero intranquilo.

Al llegar al huerto, se encontró casi todo como lo había dejado, casi todo. La rosa no estaba, tan sólo quedó un único pétalo. La moneda estaba pero no había más que una. Pero sí estaba el filo brillante de su daga, clavada en su tierra, y las gotas de lluvia la hacían llorar sin cesar.
Acariciadas las lágrimas con su pantalón humedecido, ancló satisfecho la daga en su cordel y retiró la moneda que aguantó fiel en aquel improvisado trono de roca y rosa.

Así marcada Víctor conservó la moneda, pero ahora bien custodiada y compartiendo su brillo desde aquel día.

5 Shillings = 1 British Crown = BOB

[Ficha]

Motivo: Coronación de la Reina Isabel II
Año: 1953
Estilo: Imperial (memoria de poder)
País: Reino Unido (U.K.)
Reina: Isabel II (1926-presente)
Reinado: Isabel II (1952-presente)
Moneda: Curso legal no circulante
Valor: 5 Shillings . 1 Bristish Crown
Equivalencias: ¼ Pound . 25 Pence
Divisa: Libra Esterlina
Composición de material: Aleación cuproníquel
Peso: 28,28 gramos
Diámetro: 38,61 milímetros
Grosor: 3 milímetros
Referencias Catálogos: KM: 894 / SP: 4136
Ceca: Londres . Royal Mint
Tirada: 5 962 600 . VIP Proof: 30 . MatteProof: 2 . Proof: 40.000

[Detalles]
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Anverso

Retrato de la Reina Isabel II montada en su adornado de guardia Real caballo Winston. Caballo en postura de mano izquierda y pie derecho alzados en pedestal sobre arabesco. Reina fusta en mano vestida con gorro acabado en pluma superior (atravesando textos BRITT | OMN para Brittannicus Omnis) con el uniforme de Coronel en Jefe de la Guardia Real de Infantería de los Granaderos, usado en el Desfile anual del Estandarte “Trooping the Colour”.

Textos originales: ELIZABETH•II•DEI•GRATIA•BRITT () OMN•REGINA•FIDEI•DEFENSOR

Textos interpretados en original: Elizabeth the Second by the Grace of  God. Queen of all the Britains. Defender of the Faith.

Textos traducidos del original: Isabel II por la gracia de Dios. Reina de todos los Británicos. Defensora de la fé.

Simbología flanqueando al caballo: EIIR en texto apaisado Coronado (donde ER hace alusión a Elisabeth Regina con el numeral romano en medio de separador)

Inscripción de grabador al pie del caballo descansado en tierra: GL (Escultor Gilbert Ledward 1888 – 1960)

Texto inferior custodiado por dos rosas Tudor: Valor de moneda: FIVE SHILLINGS.

Orla perlada alternando ancha/estrecha intermitente en cantidad total de 112/112 respectivamente.
LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera] _mg_9711

Reverso

Cuartelado dispuesto en Cruz diagonal de San Andrés (crux decussata). Los cuatro cuarteles de las Armas Reales. Inglaterra/Gales (primero y cuarto, tres leones leopardos), Escocia (león rampante sobre una pata sobre cinta estrecha, doble y floreada) e Irlanda (del Norte) con (arpa y cuerdas). En los espacios intermedios, una rosa (Inglaterra, entre Inglaterra y Escocia), un cardo (Escocia, entre Inglaterra e Irlanda), una ramita de trébol (Irlanda, entre Escocia y Gales) y un puerro (Gales, entre Irlanda y Gales) símbolo este último – el puerro - que en la base divide en dos la fecha (19 53). En el centro la Corona Real, cruz apuntando a Rosa Real Tudor.

Textos EF CT en la base de los escudos de Irlanda e Inglaterra. Hacen mención a los grabadores de esta cara de la moneda (Edgar Fuller y Cecil Thomas)

Orla ondulada de 112 picos.
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Canto

Tipo plano con texto grabado: FAITH AND TRUTH I WILL BEAR UNTO YOU, con cruz (+) separadora de principio y fin de frase. Lectura de izquierda a derecha con reverso arriba

[Curiosidades]

1. Esta moneda no se incluyó en la legislación de desmonetización cuando se introdujo la decimalización en 1971. La casa Real de Moneda (Royal Mint) ha confirmado que la moneda sigue siendo de curso legal, ya que se monetizó nuevamente con un valor de 25 peniques, o cuarto de libra.

2. Existen dos variantes en la Orla del Anverso. De un lado, el modelo en las que se apunta con la I de GRAT(I)A a perla estrecha y de otro a perla ancha.

3. Existe un número indeterminado de monedas con error en la inscripción del canto. Donde la U de YOU está ausente. Este error tiene el nombre de: “Hip Hop Error”.

4. La moneda ha sido acuñada nuevamente en los años 1960 y 2014: para conmemorar la Exhibición Británica en Nueva York (con el mismo valor y material de construcción, busto joven de Reina Isabel II, grabadora Mary Gillick y canto estriado) y el cumpleaños del Príncipe Jorge de Cambridge “Jorge de Inglaterra” (con valor de 5 libras y en plata 0.925, busto Reina Isabel II Coronada y tiara, grabador Ian Rank-Broadly y canto estriado) respectivamente. Donde los cambios en las fichas técnicas serían: Año 1960 (KM# 909) y Año 2014 (KM# 1315) en tiradas de 1.024.00 y 7.500 unidades respectivamente.

5. El chelín (Shilling) es una unidad de medida que data de las primeras épocas Anglosajonas, siendo su valor origina 12 peniques (12 pence), lo que en el caso de Five shillings nos devolvería 60 pence. El equivalente, sin embargo, tras la decimalización es de 5 peniques, dando como resultado en este caso de Five Shillings a 25 pence sobre 100. Esto es, lo mencionado arriba: un cuarto de libra (  ¼ de libra ) Es hará que el Chelín nunca muera y sea guardado en ese disfraz de “5”. Pero sigue siendo igual de “Solidus”.

6. El chelín fue de las primeras monedas Británicas en lleva fecha, aunque eso sí, al principio esa fecha era en números Romanos.

7. El chelín siempre ha estado asociado a escudos de armas, y siempre en el reverso. Aunque no siempre han sido 4.

8. La denominación Chelín ha sido (antes de la decimalización) inseparable junto con Libra y Penique durante cerca de ¡400 años!

9. Shilling (chelín) ha sido denominación de moneda no sólo en el Reino Unido, también en muchos otros países, siendo o no territorios propiamente Británicos. De hecho es moneda en curso en algunos países en la actualidad.

10. Anteriormente los Shillings eran conocidos como Testoon, debido a que fue también la primera moneda en incluir el retrato del monarca (Testa en italiano). Y ha formado parte de la Historia Británica por más de 1.000 años como unidad de medida y como MONEDA.

“You will never know how good a thing the shilling is until you lose it”
“Nunca sabrás lo bueno que es un Chelín, hasta que lo pierdes”

“LARGA VIDA A BOB”

FIN


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MensajeTema: Re: LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera]   LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera] Icon_minitimeVie 15 Jul 2022, 4:32 pm

Aclaración sobre este asunto: He abierto este hilo con la exposición de una pieza que ya he presentado en el foro, en concreto en el apartado de Play Numismática Presentación de Piezas 2022. He optado por abrir un hilo independiente, pasado un tiempo prudente, y varios son los motivos: con el fin de organizar mejor mi información aportada y de configuración personal en el foro, también porque mi intención es agregar unas cuantas narraciones más en la medida de lo posible y por último para darle un poco más de vida propia y espacio por debajo, por si alguno de vosotros, con la ayuda de la memoria, quisiera aportar ahora sobre él lo que no se pudo en su momento comentar por razones obvias del juego.

Espero no causar molestias. Gracias
Saludos


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MensajeTema: Re: LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera]   LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera] Icon_minitimeVie 15 Jul 2022, 6:43 pm

Se me ha puesto los vellos de punta con la exposición. Y peazo moneda
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MensajeTema: Re: LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera]   LAS CUATRO MARCAS [Diégesis primera] Icon_minitimeSáb 16 Jul 2022, 12:41 pm

taustanensis escribió:
Se me ha puesto los vellos de punta con la exposición. Y peazo moneda

¡Guau!, muchísimas gracias por tu sincero comentario. Es el tipo de moneda robusta, como a mi me gusta (perdona el pareado)  y además como denominación o representación es de un valor inmenso en la historia de la Numismática. Este moneda en concreto, con las marcas, de ese tal Víctor ya tiene otra historia detrás.

A mi me falta la moneda Hip Hop, no doy con ella, algún día aparecerá ... igual alguien de este inmenso foro ya la tiene y no lo sabe o la tiene y no la suelta, porque yo la quiero ... ahí lo dejo.

Gracias taustanensis
Saludos


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